Asma inducido por ejercicio AIE

Dr. Luis Darío Larrateguy

www.RespirarParana.com.ar

Introducción

La disnea de esfuerzo y la intolerancia al ejercicio son comunes a muchas enfermedades.

Las crisis asmáticas que se presentan cuando se realizan actividades físicas se denominan asma inducido por el ejercicio (AIE), y se manifiestan con mayor frecuencia en el niño, quienes tienen múltiples actividades físicas y cuyas vías aéreas de menor calibre facilitan el broncoespasmo. En los adultos no son tan frecuentes debido a la vida habitualmente sedentaria de esta edad.

En muchos niños asmáticos, el ejercicio físico constituye un desencadenante de crisis o exacerbación asmática, lo que lleva a restringir todo tipo de actividad física provocando sobreprotección por parte de sus padres; esto conduce a graves problemas físicos (retardo pondoestatural, falta de desarrollo muscular) y psíquicos (inseguridad personal, timidez, aislamiento social).

Definición de AIE

El AIE se produce cuando una intensa actividad física genera estrechamiento de las vías aéreas en personas con hiperreactividad bronquial, generando síntomas de falta de aire.

El AIE no es un desorden aislado o una enfermedad específica,  el ejercicio es un importante estímulo que desencadena limitación al flujo aéreo, siendo a veces, el primer factor precipitante de asma.

Fisiopatología del AIE

La respuesta inicial al ejercicio, es la broncodilatación, que ocurre tanto en individuos normales como en pacientes con asma, mediada por la liberación de catecolaminas endógenas. Esta respuesta es transitoria, ocurriendo por lo general a la mitad del ejercicio y retornando a su nivel basal  al finalizar el mismo.

En pacientes asmáticos se desarrolla una progresiva broncoconstricción, alcanzando su máxima intensidad entre los 5 y 10 minutos de finalizado el ejercicio.

La resolución del cuadro es usualmente espontánea entre los 30 y 60 minutos dependiendo de la magnitud de la obstrucción. Ninguna teoría ha explicado completamente esta reacción al ejercicio. La más conocida es el efecto de la pérdida de calor y humedad del tracto respiratorio. El enfriamiento y secado de la mucosa de las vías aéreas, tras la exposición al ejercicio físico, estimularía la liberación de mediadores inflamatorios como por ejemplo los leucotrienos.

Puede existir en algunos pacientes, una respuesta tardía, que ocurre a las 3-5 horas de producido el ejercicio. Esto es poco frecuente y no parece depender de la existencia de una respuesta inmediata, y no estaría específicamente relacionada al ejercicio.

La severidad del AIE depende de la intensidad del ejercicio. El máximo efecto ocurre cuando la tasa de trabajo es aproximadamente el 75-90% de la carga máxima de trabajo. Incrementos en la intensidad del trabajo por encima de estos niveles no generan mayor severidad en el AIE.

Signos y síntomas:

Los síntomas del asma inducida por el ejercicio, suceden mientras se realiza el ejercicio o  después de 5 o 10 minutos de haber terminado. A menudo, los síntomas desaparecen sin tratamiento, en 30 o 60 minutos.

·        Sibilancias (ruidos como silbidos al respirar).

·        Dolor o presión en el pecho.

·        Falta de aliento o dificultad para respirar.

·        Tos.

·        Mareos.

Diagnóstico. Pruebas de función pulmonar

Las pruebas de función pulmonar realizadas en reposo pueden ser normales en muchos pacientes, en los cuales las manifestaciones clínicas ocurren solamente cuando el corazón y los pulmones son sometidos a una actividad física intensa.

Las pruebas de ejercicio están siendo usadas cada vez más en el diagnóstico y evaluación de estos desórdenes.

Tres tipos de pruebas de ejercicio son comúnmente realizadas en el laboratorio de función pulmonar:

1-     Test de ejercicio cardiopulmonar con valoración del intercambio ventilatorio

2-     Test de ejercicio para desaturación utilizando oximetría de pulso. (Test de caminata de seis minutos)

3-     Test de ejercicio para asma o broncoespasmo inducido por ejercicio (AIE)

La prueba de ejercicio cardiopulmonar incluye, durante una prueba limitada por síntomas las mediciones del consumo de oxígeno (VO2), la producción de anhídrido carbónico (VCO2), la determinación del umbral anaeróbico (VO2UA) y la ventilación minuto (VE). Se monitorean las doce derivaciones electrocardiograficas (ECG), la tensión arterial y la oximetría de pulso (SaO2). Además se miden los gases en sangre arterial y esto permite tener información sobre el intercambio gaseoso pulmonar.

La prueba de ejercicio cardiopulmonar es muy útil para identificar los mecanismos fisiopatológicos de la limitación al ejercicio (cardíaco y/o circulatorio, pulmonar y/o vascular pulmonar, o por los músculos esqueléticos).

Existe una prueba de ejercicio que es menos complicada que el test de ejercicio cardiopulmonar, llamada Test de caminata de seis minutos, para la evaluación de hipoxemia o desaturación utilizando oximetría no invasiva. Este test submáximo, permite evaluar la caída del O2 en sangre, la frecuencia cardíaca y la distancia recorrida durante el ejercicio, en algunos pacientes con enfermedades respiratorias o cardíacas que refieren disnea de esfuerzo.

El tercer tipo de prueba, es la prueba de ejercicio para evaluar Asma Inducido por Ejercicio.

Test de función pulmonar para evaluar AIE

El test de función pulmonar mas comúnmente utilizado para el AIE es la espirometría. Alternativamente se puede utilizar un medidor de pico flujo espiratorio, especialmente en niños pequeños que no comprenden las maniobras espirométricas.

El pletismógrafo corporal es un instrumento más costoso, y no está al alcance de algunos laboratorios de función pulmonar.

Para estimar o cuantificar el AIE se utiliza el porcentaje de caída de la medición utilizada, ya sea el VEF1 o pico flujo espirado.

Las mediciones post esfuerzo deben realizarse a los cinco minutos y si el AIE no es evidente, repetir las mediciones cada cinco minutos hasta los 20 minutos post esfuerzo.

Existe controversia para determinar el valor específico en la disminución del VEF1 o pico flujo espirado necesario para objetivar AIE. Aunque se acepta que una caída de VEF1 o del pico flujo de al menos un 10% debe ser considerado positivo o significativo para el diagnóstico de AIE. Cuando se utiliza flujo pico espiratorio, el porcentaje de caída debe ser al menos de un 30% en relación al valor pre esfuerzo.

Existen condiciones que pueden generar falsos positivos en el diagnóstico de AIE, tales como la obstrucción de la vía aérea no asmática, disfunción glótica, u obstrucción traqueal intra o extra torácica, síntomas o desaturación producidos por enfermedades cardíacas o pulmonares ocultas y desórdenes musculares metabólicos. Falsos negativos en el AIE incluyen una insuficiente provocación y medicamentos que puedan atenuar el AIE como el uso de antihistamínicos, bloqueantes cálcicos, agonistas adrenérgicos y metilxantinas.

Tratamiento

Luego de un correcto diagnóstico, el médico puede indicar una medicación preventiva para evitar los episodios de asma inducido por ejercicio.

Un aspecto muy importante en el tratamiento del niño asmático lo constituye la rehabilitación integral, la cual está dirigida a ayudarlo a llevar una vida tan normal como sea posible. Esta rehabilitación requiere la estrecha colaboración entre varios especialistas, tales como: pediatras, alergólogos, neumonólogos, otorrino-laringólogos, odontólogos, fonoaudiólogos, psicólogos, fisioterapeutas y profesores de Educación Física, siendo estos últimos los que pueden detectar a los niños o adultos con esta patología.

Actualmente se acepta que el entrenamiento físico tiene valor en la prevención y en el tratamiento de diferentes enfermedades.

Cuando las actividades físicas se programan y dosifican adecuadamente, pueden ser bien toleradas por los niños o adultos con AIE.

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